No te acerques, soy peligrosa

Antisocial, retraída, sin referentes paternos y con una educación principalmente forjada en instituciones mentales que, como se acaba sabiendo en el segundo libro, no necesitaba. Lisbeth Salander es un personaje maltratado por la vida que vive atormentada por una infancia traumática, que no se pliega ante nadie y sabe cómo defenderse y que no duda en ejercer su propia venganza. Pero todo tiene un porqué, y Lisbeth es como es por una serie de circunstancias, vamos a ello.

Para empezar a conocer el mundo que esconde Lisbeth, cabe decir que aunque las personas pueden nacer buenas o malas, lo cierto es que el caso de Lisbeth es el de una chica que ha sido forjada por hechos traumáticos. De hecho, ya de muy pequeña, se tomó la justicia por su mano al intentar quemar vivo a su padre. De hecho, por este hecho tuvo que subsistir como pudo a un internamiento en una institución mental, hecho que hubiera sido bueno si no fuera porque estaba allí por influencia de su padre, es decir, su estada allí era un castigo de éste.

El producto de todo esto es el de una chica con tendencias sexuales “particulares” (bisexual), y expreso lo de “particulares” por el hecho de que, en mi opinión, son así por la desconfianza que tiene hacia los hombres debido a su padre, y también por el rechazo físico que tiene hacía ella misma, pues si nos fijamos, Mimmy, la chica con quien está esporádicamente es totalmente diferente que ella: voluptuosa, femenina, etc.

Precisamente la figura de Mimmy nos lleva a hablar de sus relaciones personales, tanto las de amistad como las amorosas, con las que siempre mantiene una distancia. Habrá quien piense que esto responde a que es muy dura y que no necesita a nadie, pero creo que se debe más si el hecho que no quiere que la gente le haga daño, puesto que sus seres cercanos siempre le hicieron daño.

Por último, cabe comentar también el atuendo de Lisbeth, claramente agresivo y con el que quiere dar la imagen de autosuficiencia y dureza. Por ello busca el cuero, los pierciengs, los tatuajes, botas, etc. Y no porque sea de alguna tribu urbana como pueden serlo los góticos -que no creo que sea el caso-, sino que lo hace como si a partir de esta vestimenta se pudiera forjar una armadura hacia el mundo: “no te acerques, soy peligrosa”, parece que diga.

En resumen, Lisbeth es un personaje al que le ha curtido la dura vida que ha llevado. Eso sí, aunque no está ni psicológica ni socialmente centrada y no deja que la gente se acerque a ella, lo cierto es que, en el fondo, Lisbeth esconde una parte tierna y muy, pero que muy humana que el lector va descubriendo conforme avanza en la trilogía de Millenium.

Janet Escusa Sánchez
(Sobre el perfil y el trauma de Lisbeth Salander)

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~ per wasp88 a 3 Desembre 2009.

3 Respostes to “No te acerques, soy peligrosa”

  1. gente como vos son especiales y sos la clase de persona que tengo como amistades trato con sus permisos de ayudarlas en lo q pueda sin juzgarla criticalas ni nada solo escuche y simplemente aconsejo

  2. si tuviera ganas de morir,si me acercaria ha LISBETH SALANDER.

  3. olaxizz tamos iguales no ta sola trankii ii sigaxa zi ojala ke tex viva y podamos hablar chouxxxxxxxxx bezoz

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